viernes, 4 de abril de 2014


Luz, esquirlas tengo dentro.

He gastado el equinoccio en verte.

Tengo los pies cansados

Y aun así me perdono.

El timón a sotavento,

El timón que me conduce toda la semana,

Me permito laurearte,

Pero hoy solo un poco,

Luz en mi interior,

Tengo dentro dos esclavos

Dos tragedias

Y tu olor embriagante

De carnes tiernas

Y piernas pálidas.

Una oscura simetría.

Sin dinero que estoy

Sin conversación coherente

Con tu cuerpo de por medio,

Con tu hambre magnificada eras mía.

Con mi rigor mortis,

Esa montaña de silencio.

No pude esperarte más,

Al menos hoy,

Pretérito.

Obtuso delineante de tus curvas.

Pérfido.

Risa tierna de negros ojos.

Y tu sombra, y tus labios

Y su sombra.

Me alejo de ellos.

He perdido prácticamente el escroto de buscarte.

De acariciar tu carnicería

Y tu sangrante ánimo.

Yo no muerdo

Y estaría encantado de ser mordido.

Yo no muerdo.

Tampoco he perdido la capacidad de odiarte:

Por escupirte a tiempo de no herirme más,

Por levantarme con náuseas de no tenerte,

Para evitar sentirme así de solo.

Me agarro a un vaso que inspira,

Me inspira tu vaso y tu labio y esa mueca que tuerce tu gesto

Con alegría

Y siniestro

Me sigo sumergiendo en tu sonrisa,

En tu veneno.

Buceo en el fango de mercurio,

En el sol del destierro,

En la luna me encierro, perdido

Bragueta abierta, boca estúpida,

Frío.

 

He salido a buscar la soledad que encuentro

Al abrir la nevera.

 

El azul del mar de tus ojos de ánimo inquieto, de búho paseante.

Me persigue a todas horas.

Estoy logrando fingir.

Estoy a mi manera.

 

jueves, 3 de abril de 2014

El Ladrío me incluye en su número de primavera 2014 con el poema

De paz se han muerto mis manos





https://docs.google.com/file/d/0BwbFVtH0gNjjd0lHeHNON1hNb1k/edit?pli=1

miércoles, 2 de abril de 2014

humo curvo durante el trasiego
gentes abrigadas con naftalina
con algodón desfigurado,
humo al salir de las escaleras del metro,
humo en la mañana sucia,
garÇon, un journal.
un café libre de palomas,
escarceo breve con el viento.
la inmediata respuesta, un beso de aire
creo hundirme en el cuello del jersey
y a la vez siento al aire despertar mis ojos
al frío descoser mi cara
no me importaría estar en parís
y que las parisinas fundiesen mi ánimo en sus calzas,
en su medias,
en sus articulaciones tatuadas,
con largos pitillos triturados en el cenicero.
creo empaparme del húmedo viento que traen tus párpados.
creo enviudar de nostalgia,
de dura nostalgia y de crepes y otras sobras calientes.
atravieso una avenida sin importarme
la dirección que los hombres tomen,
uno me agarra del brazo y me invita a un  lugar mejor.
por la larga avenida incendiada
todos corren en mi contra.
el fuego recubre las cabezas y las copas de los árboles,
iluminando la oscura ciudad,
los deseos y los enjambres,
arrasándolos.
os espero aquí, de frente al viento que trae el humo,
humo negro de mi salvación,
el ganges de este parís que yo vivo.
su aliento y música,
su viva algarabía de flashes y neones.
en qué lugar de la invalidez puedes reconocerme aún?
maldita ciudad desesperanzada como un niño de somalia.
el alcohol de ébano en tus garitos
las pecas y la blanca piel bebiendo
el fuego ha consumido todo menos
las sábanas de lino del hotel.
camina lenta la hormiga francesa,
le falta, erguida aún, un sombrero de dignidad para la muerte
que asfixia las calles,
un acordeón que limpie de excrementos
el sonido de los coches,
un caballo que cocee los intestinos degaullistas.
pero allí, en su barrio  de libros de segunda mano,
camina erguida, con el mundo medido por sus antenas
en la cabeza, en ese rincón eterno que alumbra al mito.
https://cancionesparaelfindesemana.wordpress.com

viernes, 28 de marzo de 2014

Qué duro es esperar a verte.
En esta globalización desmedida
ni siquiera tengo tu teléfono.
La imaginación vuela hasta el corazón de Yerma,
hasta el halo de la Rosa perdido en la espera.
Cuando se podía fumar en los bares
nos desconocíamos.
Eres mi ancla.


jueves, 27 de marzo de 2014

leer el diccionario de tus ojos
y equivocarse.
leer los pequeños obstáculos que nos separan.
creer más de lo debido en la
cura del cáncer
y en los problemas de la próstata.
como un receloso animal resuelto.
recubrir con una fina grasa de animal muerto
pequeños problemas,
sentirlos  parte del cuerpo.
(hace el frío que necesitamos)
una tarde pisoteamos la calle.
una tarde y otra y otra

a ver si sangraban el cemento y las piedras.


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Ahora te das cuenta de lo que es estar
realmente solo,
cuando no se te arriman ni las moscas.
En verano sudado he derramado mi agua
para que vengas a beber
y te has marchado a donde el sol guarda
los momentos de recordar.
Ahora te das cuenta de lo que quema la soledad
el arbitrio de las compañías mal fundadas.
El soslayo de la mirada en la esquina,
la sombra de ojos que te oculta,
el permeable sentido de lo inacabado.